Me diste tu mano…

Me diste tu mano,
entrelazaste tus dedos a los míos,
caminando juntos como sólo uno,
yéndose el sol al atardecer,

Sintiendo el calor, tu ser,
que inunda mi ser entero,
y el brillo de tus pupilas,
que ilumina mi universo,

teniendo tu aliento en un beso,
y tus besos, cual miel de mi vida,
haciendo que tenga sentido,
haberte encontrado en mi camino,

Dísteme tu corazón,
mas preciado bien que guardo,
en un cofre de cristal,
encontrándose muy alto,
inalcanzable para el mal,

Llenaste de luz mi ser,
de amor a mi corazón,
de estrellas el firmamento,
formando un manto de amor,
para los dos.

1 comentario en “Me diste tu mano…”

  1. “Fueron trabajos concebidos en su gran mayoría en un cuasi total aislamiento, en un retiro espiritual que realicé durante cuatro meses y veinte días. Desde esa perspectiva volví a gustar de las plantas, los árboles, el pasto, las flores, la tierra y su maravillosa creación. En este retiro éramos todos hombres y mi refugio en el corazón era un amor. Fue mi musa inspiradora y me encontré despojándome de tanta cultura universal, de tanta injusticia social, de tanta guerra, de tanto horror. De manera espontánea y con precariedad surgió lo que está expuesto y escrito, la simpleza, la sencillez, lo elemental”, dice Camilo Ambrosio.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.